Mi primera experiencia en ventas no fue en una oficina. Fue organizando torneos virtuales de juegos online en Tiem Torneos, donde llegamos a reunir a 300 personas por noche.
Convocar es vender
Cada torneo era una venta: había que convencer a la gente de que valía la pena sumarse esa noche y no otra. Sin eso, no había torneo.
Una comunidad se construye todos los días
Reunir a 300 personas una vez es difícil. Lograr que vuelvan a la noche siguiente es todavía más difícil.
El descubrimiento
Ahí entendí qué era lo que realmente me gustaba: convocar, convencer y vender. Esa idea terminó definiendo lo que vino después.