Antes de dedicarme al marketing estuve del lado de quienes construyen el producto. Trabajé en sistemas como programador para una empresa de República Checa, y esa experiencia me dio algo que hoy uso todos los días: entender cómo se construye un producto de software desde adentro.
Un patrón que se repetía
Desde ese lugar vi algo que se repetía una y otra vez: empresas de tecnología con muy buenos productos que no lograban hacerse conocer ni conseguir clientes de forma constante. El problema no era técnico. Era de marketing y de ventas.
Volver a lo que me gustaba
Antes de programar, había organizado torneos online en Tiem Torneos, con 300 personas por noche. Ahí había descubierto que lo que realmente me gustaba era convocar, convencer y vender. Juntar las dos cosas, tecnología y ventas, fue el paso natural.
Lo que cambia cuando entendés el producto
Haber programado me permite hablar el idioma de las empresas tech. Haber vendido me permite traducir lo que construyen en clientes. Esa combinación es la base de todo lo que hago hoy en ENBI Consulting.